En épocas difíciles afloran las profecías. Así ocurrió en el Renacimiento, en la Revolución Francesa y entre las dos guerras mundiales, donde adivinadores, profetas y brujas mostraban un futuro negro, cruel, despótico, miserable, perverso que, salvo algunos detalles, se parece bastante al que estamos viviendo. Saber lo que sucederá en el futuro ha sido, es, y será una de las grandes aspiraciones de la humanidad. Sin embargo, conocer el futuro no es nuestra intención. Pero sí podemos pensar qué actos realizados en el presente podrán influir en los acontecimientos que ocurrirán en el futuro. Uno de los desafíos más apasionantes que nos plantea el futuro es que nos invita a planteamos cómo serán esas situaciones y circunstancias que no conocemos, y cómo nos comportaremos frente a ellas.

Actualmente, la mayoría de los futurólogos coinciden sobre las cuestiones que parecen ser el eje de nuestro futuro: 1) el impacto de la globalización económica, y 2) el papel preponderante de las Tecnología de la Información y la Comunicación (TIC o IT)
Cuando hablamos de Prospectiva siempre surge una duda de si hablamos de ciencia-ficción, profecías, charlatanerías, futurología, o de las clásicas utopías. Por lo que es necesario marcar las diferencias. Una profecía es "un don sobrenatural que consiste en conocer por inspiración divina las cosas distantes o futuras", es decir, una predicción que se realiza en virtud de un atributo que está más allá de la naturaleza. Las historias de ciencia-ficción son viajes extraordinarios a cualquiera del los futuros concebibles". Una utopía es una abstracción, sin lugar ni tiempo determinado, donde los problemas diagnosticados se resuelven.
¿A qué llamamos entonces prospectiva (del latín pro: delante y spectare: mirar, mirar hacia delante en el tiempo)? la Prospectiva es la acción de percibir el futuro, que se diferencia del diagnóstico tradicional de las situaciones presentes en que no busca resolver un estado determinado, sino que explora un espacio de posibilidades diversas. Proponer la idea de que el futuro está "abierto" y que en él podemos imaginar diversas configuraciones probables: cada una de ellas es un futuro deseable. Luego, desde ese futuro, podemos reflexionar sobre el presente, para actuar más eficazmente orientando nuestra percepción hacia ese futuro percibido como deseable.
El enfoque prospectivo ha existido siempre, el hombre se ha empeñado en ver el futuro con una determinada Visión -optimista, pesimista o monótonamente inamovible-, y en cualquiera de estos casos la actitud presente está fuertemente influenciada por esas percepciones. Pero no basta con "soñar" el futuro, se impone la necesidad de construirlo, aún con la mirada incierta del que, cómo, dónde, y cuándo. El análisis prospectivo no debe tomarse como una verdad absoluta, fija e inamovible, que deba cumplirse necesariamente.

1 comentarios:
Muy buen artículo donde abordas todos los puntos importantes de la prospectiva desde un enfoque de las predicciones. Como tu afirmas al final, no debe verse el futuro con fatalismo. Esto es una reminiscencia de las religiones.
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